Peces forrajeros y peces enteros

Utilizando un recurso natural para la producción de alimentos

Las pesqueras que suministran pescado entero a la producción de harina y aceite de pescado, por lo general ofrecen especies de peces para los cuales el mercado es débil o, en algunos casos, inexistente. La cosecha manejada de estas poblaciones para producir harina y aceite de pescado utiliza un recurso natural para la producción de alimentos que de otro modo se desperdiciaría. Por lo tanto, son una piedra angular de la seguridad alimentaria mundial, ya que producen proteínas de alta calidad a partir de un recurso natural que, además de los buenos principios de gestión de la pesca, no requiere los aportes antropológicos para contribuir con la producción que requieren otros ingredientes para piensos en el medio ambiente terrestre. Wijkstrom (2012) explora el tema de los peces utilizados como piensos con cierto detalle, concluyendo en el texto de un documento de la FAO que “la práctica de utilizar pescado como piensos es viable, es decir, el uso del pescado como piensos es capaz de sobrevivir como una práctica durante las próximas décadas". Un punto clave en la discusión de este documento es el texto que dice: “Con respecto al ‘pescado forrajero de calidad alimentaria’, no pareciera que la industria de la harina de pescado esté utilizando pescado que los mercados pescaderos si podrían haber absorbido. El caso pareciera ser lo contrario: las plantas de harina de pescado utilizan pescado que el mercado de pescado fresco y la industria de procesamiento de pescado no pueden absorber. Este es definitivamente el caso de los 8-10 millones de toneladas de pescado que se procesan en harina de pescado anualmente en Perú y Chile. También parece probable que sea el caso de varias de las "especies forrajeras de calidad alimentaria" capturadas en otros lugares.". Este es un punto tan importante que no puede subestimarse. Existen malentendidos continuos sobre el suministro de materia prima en la producción de harina y aceite de pescado, y ese malentendido se basa en la idea de que todo el pescado utilizado se extrae del mercado de consumo humano directo. Esto es completamente incorrecto. Aquellos que deseen saber más sobre las razones para usar estos recursos, deben leer ese texto.

Cuál pescado se usa

Predominantemente, las especies utilizadas para la producción de harina y aceite de pescado son las especies de peces pelágicos pequeños, a menudo también conocidos como "peces forrajeros" debido a su posición en niveles tróficos más bajos en los ecosistemas marinos. Muchos se alimentan directamente de especies de fitoplancton o zooplancton, y son importantes para proporcionar presas (disponibilidad de alimento) para los niveles tróficos más altos en esos ecosistemas (Englehard, et al., 2013). En las condiciones ambientales adecuadas, las poblaciones o bancos de peces forrajeros pueden ser muy productivas, y algunos investigadores enfatizan la importancia del medio ambiente, en lugar de la presión pesquera, para impulsar la biomasa total de la población, suponiendo que exista una gestión adecuada (Hilborn, et al., 2017)

Wijkstrom (2012) también proporciona una visión general de las especies clave utilizadas como pescado entero en la producción de harina y aceite de pescado, dividiendo las especies de acuerdo con su uso: industrial, alimentario y para consumo humano. Las especies más importantes se enumeran a continuación:

Peces forrajeros para uso industrial: Lanzón (Ammodytes spp.), Menhaden del Golfo (Brevoortia patronus), Menhaden del Atlántico (B. tyrannus), Faneca noruega (Trisopterus esmarkii).

Peces forrajeros de calidad alimentaria: Anchoveta (Engraulis ringens), Anchoveta Japonesa (E. japonicus), Anchoveta Europea (E. encrasicolus), Sardinella (Sardinella spp.), Capelán (Mallotus villosus), Bacaladilla (Micromesistius poutassou), Espadín Europeo (Sprattus sprattus).

Peces para consumo humano: Jurel Chileno (Trachurus murphyi), Caballa (Scomber japonicus), Jurel Japonés (T. japonicus), Sardina Sudamericana (Sardinops sagax), Arenque del Pacífico (Clupea pallasii pallasii), Caballa India (Rastrelliger kanagurta), Arenque del Atlántico (C. harengus), Jurel del Cabo (T. capensis), Sardina Europea (Sardina pilchardus).

Gestión de las poblaciones

El manejo de estas poblaciones generalmente se basa en sistemas y enfoques que permiten la productividad, inherentemente variable, que resulta de una serie de factores, como la historia de vida de las especies y las condiciones ambientales prevalentes para la población en cuestión. Un ejemplo obvio de la influencia de las condiciones ambientales es la productividad de la población de la anchoveta peruana, donde los impactos negativos sobre la biomasa por los eventos de El Niño en el Pacífico Sur están bien documentados (Ñiquen y Bouchon, 2004). Los enfoques de gestión, al menos en algunos casos, están siendo bastante sofisticados, y cada vez son más capaces de explicar parte de la variabilidad natural. Los desarrollos científicos indican que diferentes enfoques para diferentes especies y poblaciones son la forma de maximizar el rendimiento, y los enfoques personalizados bien podrían ser el camino a seguir (Sipie et al., 2018). Sin embargo, una cosa que las estrategias de manejo tienen en común es el establecimiento de reglas de control de captura (HCR, por sus siglas en inglés) para asegurar que la biomasa de desove permanezca en el agua para asegurar poblaciones de desove exitosas y el reclutamiento futuro de peces juveniles en la pesquera, asegurando así que dicha pesquera siga siendo productiva en el tiempo. Las HCRs se basan en el acceso a buenos datos sobre la población en cuestión y tienen en cuenta el ecosistema y los efectos ambientales en la pesquera (Kvamsdal et al., 2016). En última instancia, es de interés para todos garantizar que la población de peces forrajeros en la pesquera no se explote por encima de los límites que aseguren una productividad continua. El concepto de Rendimiento Máximo Sostenible (RMS) sigue siendo fundamental para los principios de gestión de la pesca y se adopta, en general, en todas las poblaciones de peces forrajeros.

Complejidades de la gestión de poblaciones mixtas

Muchos de los desafíos en la gestión pesquera moderna ocurren en las pesqueras donde hay poblaciones mixtas de peces. En estas pesqueras, el establecimiento de cuotas para especies individuales a veces puede resultar en la captura accidental de especies que no eran el objetivo, y este es el trasfondo del tema de los descartes en la UE, abordado en la Reforma de la Política Pesquera Común. Hay muchas más pesqueras en las que ocurre este problema, y ​​es un problema que es central para algunas de las poblaciones en el Sudeste Asiático (SEA) (Ref., Informe SEA). Cuando hay muchas más poblaciones explotadas en una pesquera, es evidente que la modelación, el establecimiento de cuotas, la aplicación y la gestión de las poblaciones en general son mucho más complejas. En contraste, las pequeñas especies pelágicas se caracterizan en muchos casos por especies únicas que dominan la pesquera. A diferencia de las pesqueras que suministran materia prima a la industria de harina y aceite de pescado en general, estas poblaciones son un poco menos complejas de modelar, y hay mejoras continuas en los enfoques que se están adoptando (Yatsu, 2019). Por supuesto, todavía estamos hablando de recursos naturales que están sujetos a fluctuaciones impulsadas por numerosos factores, pero en esencia son comparativamente menos complejos de manejar que las pesqueras estándar de alimentos mixtos. La importancia de las evaluaciones de las poblaciones y los datos precisos sobre los cuales basar las estrategias de manejo no se puede enfatizar demasiado, y esto se ha destacado recientemente como uno de los aspectos más importantes del manejo exitoso de la pesca a largo plazo (Hilborn, et al., 2020). Además del dominio (a menudo) de especies individuales en una pesquera, la historia de la vida y la biología de muchas de estas especies conllevan aspectos que respaldan una productividad muy alta. Por lo general, estos son peces de rápido crecimiento que maduran temprano y que son altamente fecundos produciendo grandes cantidades de huevos. Cuando las condiciones son adecuadas, la productividad puede ser extremadamente alta. La temperatura es un factor importante en el reclutamiento, así como la disponibilidad de alimentos, los sistemas de corrientes oceánicas e incluso aspectos conductuales, como el tiempo necesario para exhibir un comportamiento a nivel cardumen para evitar a los depredadores (Somarakis et al., 2019). Hay potencialmente muchos factores que pueden influir en la biomasa de la población, y muchos de estos pueden tener efectos que exceden los de la presión pesquera.

Uso estratégico de recursos valiosos

Finalmente, es importante observar estas pesqueras en relación con la productividad a largo plazo. Ha habido suposiciones incorrectas de que, debido a la naturaleza esencial del uso de harina y aceite de pescado en la alimentación acuícola, el crecimiento continuo en la acuicultura aplicará una presión creciente sobre las pesqueras de donde se obtiene la materia prima para los productos. Con la producción anual mundial de harina y aceite de pescado relativamente estática durante al menos los últimos 20 años, esto es claramente falso. La investigación realizada por las compañías de piensos y algunos académicos ha permitido que se utilicen otros ingredientes en la suplementación de harina y aceite de pescado, extendiendo así la utilización del suministro limitado de estos ingredientes importantes.